DÍA 34: TODO EN CRISIS MENOS LA CRIANZA.

Precisamente el día que nos enteramos de que no volvíamos pronto al jardín, llegó a mí una incertidumbre de esas que dan miedo, ¿cómo enfrentamos un virus tan grande y del que tenemos tan poca información?. Ocurrió todo tan rápido, desde ese Viernes 13 de Marzo nos vimos envueltos en una situación casi cinematográfica, en donde nadie tenía idea sobre qué hacer y tampoco sabíamos qué iba a pasar. El Covid-19 o Coronavirus, provocó una crisis mundial y la sensación es compartida: todos estamos improvisando al respecto.  

Nace el virus, el mundo se encierra y se detiene de una manera tan brusca que cambia nuestra forma de entenderlo: sin contacto con personas, sin aviones volando, con fronteras cerradas, presidentes enfermos, y hasta pumas deambulando en plena ciudad. A veces siento el encierro como si nos hubieran mandado castigados: ustedes seres humanos y su famosa tecnología que les encanta tanto, ¡guárdense juntos!… ¿y qué pasa?, pasa que somos seres sociales, necesitamos del contacto primitivo y hasta los más solitarios hoy en el día 34 de cuarentena, extrañan el abrazo, la risa de cerca, hacer un brindis y bailar con amigos. 

Estamos en una experiencia forzada, nunca en la historia reciente los niños han tenido la oportunidad de tener por tanto tiempo a su papá y/o mamá en casa. Esto ha provocado el despertar de algunas familias, así como “Chile despertó”, en algunas casas están despertando y viendo una oportunidad para aprender a conectar mejor. Nos encontramos frente a lo impredecible, estamos en estado de crisis, sin embargo, la crianza no.

Si vamos a estar todos juntos, necesitamos relacionarnos de mejor manera con los niños, porque la única certeza que tenemos hoy es la familia y nuestros vínculos, aquellos con los que probablemente te juntas online para saber sobre ellos, compartir y mantenerte un poco más cerca.  En tiempos de crisis hay que estar en el “aquí y ahora”, para esto es fundamental estar conectados con nosotros mismos y abrir esa puerta que muchas veces dejamos para el final: el autocuidado, ya que de esta manera podremos hacer conexión real con los niños. Encontrando rutinas, tiempos de ocio, conversando con amigos, familia y personas que hacen bien. 

La preocupación son los niños y no lo académico. Que las actividades que nos llegan y ofrecen de jardines y colegios, sean para quitar el estrés y no para dar mayor carga a la familia. No miren feo las tareas por prejuicio, tomen lo que consideren necesario, lo que les ayude, lo que vean les motiva a sus hijos. Las actividades académicas, por ejemplo, pueden ser el agente necesario que entregue la rutina y predictibilidad que tus niños necesitan, o puede que no. Depende de cada realidad familiar. Tengo niños que esperan con ansias nuestra junta diaria online y otras familias amorosas, me avisan que no entrarán porque gozan de espacio y buen clima como para seguir el juego en casa y entre hermanos, ¡eso también está buenísimo! Como los principales cuidadores, papá y/o mamá tienen que usar la balanza y dar prioridad al bienestar familiar. 

Permitamos que esta cuarentena nos sorprenda, al estar los niños menos exigidos y con más espacio para el ocio y aburrimiento, van a ir floreciendo algunos talentos, porque hay más tiempo para otras cosas. Pero para dejarnos sorprender, tenemos que ver a nuestros niños y darnos cuenta: observarlos, conocerlos, y otra vez ésta palabra: Conectar. Validarlos, responderles, extender sus inquietudes, desarrollar habilidades de exploración e indagación, nutrirlos dependiendo del hambre que nos muestren: compra en la salida al supermercado el ingrediente que les falta para hacer su receta, enséñale una aplicación que lo ayude a afinar su guitarra o invítalo a ser parte activa de la construcción de ese mueble.

Nadie te está evaluando, tú tampoco lo hagas contigo. Veo en redes sociales historias con recetas, rutinas deportivas, manualidades, arreglos del hogar, lives, cortes de pelo…esto puede ser abrumador si lo tomas desde la perspectiva: “yo no he sido productivo”. No te sientas mal, ni culpable. Estamos en crisis, en “modo ahorro de energía”, hagamos consumo mínimo de nuestra paciencia y tolerancia, estamos sobreviviendo a una pandemia mundial. Nadie espera de ti una Martha Stewart o una María Montessori, porque sencillamente no se puede. Yo, como tu amiga educadora, te pido que concentres la energía en la familia, y si, por ejemplo, cocinar te anima, te libera de todo esto y baja la ansiedad, dale, hazlo y disfruta mucho el momento. 

Recomiendo:

  1. El contacto físico es un potente regulador afectivo. Elijan actividades más primitivas, de contención, afecto y cariño. 
  2. Crear espacios de encuentro, regaloneo, juego y excitabilidad. 
  3. Todos los niños (y también adultos) necesitan encontrar maneras de liberar energía. Hay que contar con estos momentos durante el día para bailar locamente, por ejemplo. Quieras o no, esta energía se liberará o escapará: puede ser en forma de juego y alegría, o será en forma de pataleta. 
  4. Sí, a veces necesitamos ofrecer la tele a los niños para poder cumplir. Yo estoy a favor, sobre todo si eso después significará tener sobredosis de papá y/o mamá. Acá es importante tomar en cuenta la realidad de cada niño, usa tu balanza de bienestar familiar para decidir. 
  5. Integrar a los niños a las labores de la casa. Tengo un post muy bueno para esto, pídanmelo si no lo encuentran en la cuenta.
  6. Buscar energías positivas en medio de la pandemia.
  7. Hagan redes y pidan ayuda. 
  8. Tener rutinas flexibles y espacios para el goce. 

Hace mucho tiempo que los profesionales del área infantil venimos promoviendo conexiones y vínculo de calidad con nuestros niños, y siempre es algo complicado con las enormes exigencias y el sistema de vida que llevamos los adultos. Buscamos visibilizar el amor y las relaciones humanas como la estrategia fundamental para enfrentar cualquier dificultad, incluso una pandemia. El amor y el desarrollo socio emocional se trata de hormonas, de procesos, de cerebro, es ciencia…la ciencia fundamental y más seria. 

Veamos la cuarentena como una oportunidad, aunque sea difícil. Papás, mamás se han empoderado y hoy comprenden la importancia de la participación y corresponsabilidad. Educadores del mundo y todos los colegas que nos siguen y seguimos, ahora es cuando tenemos que ser generosos, aportar con los conocimientos y ayudar más que nunca a los papás/mamás a ser papás/mamás. 

Queridísimos lectores y lectoras: Bajen las expectativas, acuérdense que todos nos equivocamos en el camino y probablemente lo vamos a seguir haciendo : ) 

Lo importante es recordar que nuestros niños esperan de sus adultos más significativos la seguridad que necesitan, y que debemos estar a la altura de nuestro rol de padres/madres y educadores. 

Dejemos Hardvard para más adelante. 

Fer : )

Publicado por

laamigaeducadora

Educadora de Párvulos - Alumni PUC - Sub Directora Jardín Infantil - Yo Elegí Educar

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